16/8/06

Percepciones

Un tipo que sufría una grave acronía perceptual me contó que podía pasar años –él dijo mucho más- absolutamente inmóvil, detenido en un nicho temporal disociado del tiempo de lo posible.  

Me habló de noches largas y monocordes vividas en una dimensión indefinible. De noches de cero grados con luces paralizadas y sonidos de los que no se recuerda el principio ni se conoce el final; de trenes que llegan a estaciones sin ciudad y con cruces de caminos que señalan laberintos. Dijo que eran noches circulares que se repiten y escriben con tinta de segundero las mismas líneas de la misma historia año tras año. 


Al despertar de su último sueño eterno salió a la calle donde un chico nuevo llamado Búho recitaba desde un estrado las páginas de un periódico que edita un único ejemplar. Anunciaba que se ha abierto una brecha en las entrañas del océano Pacífico y por ella se están vertiendo las aguas del mar a las entrañas de la tierra.  Los científicos de no sé qué instituto calculan que en tres meses más, lleno de agua el intramundo, la presión de dentro a afuera será insoportable para la corteza terrestre. Para entonces el tipo con acronía perceptual se habrá dormido en una nueva eternidad y no tiene idea de cuándo ni en qué circunstancia despertará.

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